Burrata con rúcula y pesto de pistacho: cremosidad italiana en Barcelona
Hay quesos y hay burrata. Este tesoro de la gastronomía italiana se ha convertido en uno de los entrantes más solicitados de nuestra carta, y no es para menos: su textura cremosa, el amargor fresco de la rúcula y el sabor único del pesto de pistacho crean una combinación irresistible.
¿Qué hace especial a la burrata?
La burrata nació en la región italiana de Puglia, en el talón de la bota, a principios del siglo XX. A diferencia de la mozzarella tradicional, la burrata tiene un exterior de pasta hilada que envuelve un corazón de stracciatella: tiras de mozzarella mezcladas con nata fresca. Cuando la cortas, ese interior cremoso se derrama sobre el plato creando una experiencia única.
El pesto de pistacho: un toque siciliano
El pistacho de Bronte, en Sicilia, es considerado el mejor del mundo, y el pesto que elaboramos con él aporta una dimensión diferente al plato. Más suave y dulce que el pesto genovés tradicional de albahaca, el pesto de pistacho tiene un sabor terroso y ligeramente mantecoso que complementa perfectamente la cremosidad de la burrata sin competir con ella.
Rúcula: el contrapunto perfecto
La rúcula aporta ese toque amargo y picante que equilibra la untuosidad del queso y la dulzura del pistacho. Sus hojas tiernas y su sabor intenso hacen de puente entre los sabores italianos, aportando frescura y un crujiente sutil que contrasta con la textura sedosa de la burrata.
Este entrante es perfecto para compartir o para disfrutar en solitario antes de uno de nuestros cortes de carne madurada. ¿Listo para probar la combinación perfecta? Reserva en La Madurada Horta o Sant Andreu y empieza tu experiencia con nuestra burrata.





