Chorizo criollo: el embutido que une Argentina y Galicia
Hay productos gastronómicos que cuentan historias de migraciones, adaptaciones y fusiones culturales. El chorizo criollo es uno de ellos: un embutido que nació del encuentro entre la tradición chacinera gallega y las costumbres gauchas de la Pampa argentina. En La Madurada lo preparamos a la brasa, como manda la tradición del asado.
De Galicia al Río de la Plata: una historia de emigración
Entre finales del siglo XIX y principios del XX, millones de gallegos cruzaron el Atlántico buscando una vida mejor en Argentina. Con ellos viajaron sus recetas, sus técnicas y su amor por los embutidos. Al llegar a las pampas, esos conocimientos se mezclaron con las costumbres locales y los ingredientes disponibles, dando lugar a productos nuevos que conservaron la esencia española manteniendo una identidad propia.
Chorizo criollo versus chorizo español: las diferencias
El chorizo español se caracteriza por el uso de pimentón, que le da su color rojo intenso y sabor ahumado característico. Suele curarse durante semanas o meses, consumiéndose normalmente en frío o como ingrediente de guisos.
El chorizo criollo, en cambio, es un embutido fresco que debe cocinarse antes de consumirse. No lleva pimentón (o muy poco), por lo que su color es más pálido. Se condimenta con especias como nuez moscada, orégano, comino y ají molido, y está pensado específicamente para la parrilla. Su textura es más jugosa y su sabor más suave que el español, perfecto para abrir el apetito antes de los cortes de carne.
El choripán: el bocadillo más argentino
En Argentina, el chorizo criollo es protagonista del mítico choripán: un chorizo abierto servido en pan crujiente, generalmente acompañado de chimichurri. Es el tentempié que se come mientras el asador prepara las carnes principales, una tradición que convierte la espera en parte del ritual. Aunque en La Madurada lo servimos como entrante sin pan, el espíritu es el mismo: algo sabroso para ir abriendo boca.
A la brasa: la forma de cocinarlo
El criollo está diseñado para la parrilla. El fuego directo tuesta su piel, creando ese crujiente exterior mientras el interior se mantiene jugoso y aromático. En nuestra brasa de carbón, los chorizos adquieren ese punto ahumado que complementa perfectamente las especias del embutido: el truco está en cocinarlo a fuego medio, sin prisas, para que se haga por dentro sin quemarse por fuera.
Si quieres empezar tu comida como lo harían en un asado argentino, pide nuestros chorizos criollos a la brasa. Los encontrarás en La Madurada de Horta y Sant Andreu, listos para transportarte a la Pampa sin salir de Barcelona.





